Codo de pádel (epicondilitis): por qué duele y cómo tratarlo

Si juegas al pádel en Madrid, seguro que conoces a alguien con el codo tocado. El codo de pádel —cuyo nombre técnico es epicondilitis lateral— es una de las molestias más frecuentes entre quienes pisan la pista cada semana, y en Chamartín la vemos constantemente en consulta. Con más de seis millones de practicantes en España y unas 2.300 pistas solo en la Comunidad de Madrid, el pádel se ha consolidado como el deporte de moda… y también como una fuente habitual de dolor de codo. Aquí te explicamos por qué aparece, cómo reconocerlo y qué puede hacer la fisioterapia para que vuelvas a jugar sin molestias.

¿Qué es el codo de pádel (epicondilitis lateral)?

El codo de pádel es lo mismo que el clásico "codo de tenista": una afectación de los tendones de los músculos que extienden la muñeca y los dedos, justo en el punto donde se anclan en la cara externa del codo, el epicóndilo. El tendón más implicado suele ser el del extensor radial corto del carpo.

Durante años se habló de "inflamación", pero hoy sabemos que se comporta más como una tendinopatía por sobrecarga: el tendón se irrita y se degrada cuando recibe más trabajo del que es capaz de tolerar. Entenderlo así importa, porque cambia por completo el enfoque del tratamiento: no se trata solo de "desinflamar y reposar", sino de devolverle al tendón su capacidad de aguantar carga.

Por qué el pádel castiga tanto el codo

El gesto del pádel combina varios ingredientes perfectos para sobrecargar esa zona: movimientos repetitivos y explosivos del antebrazo, impactos contra la bola y vibraciones que suben por la pala hasta el codo. Cuando el músculo extensor de la muñeca trabaja una y otra vez para estabilizar el golpeo, su tendón acumula tensión.

A esto se suman factores muy típicos del jugador aficionado: una técnica poco depurada (golpear con el brazo y la muñeca en lugar de acompañar con el cuerpo), una pala demasiado pesada o desequilibrada, un grip que no encaja con tu mano, o sencillamente demasiadas horas de pista sin progresión ni descanso. En la población general, la epicondilitis afecta cada año a entre el 1 % y el 3 % de las personas, sobre todo entre los 35 y los 50 años… justo la franja que más ha enganchado con el pádel.

Síntomas: cómo reconocer el codo de pádel

La señal más característica es un dolor en la parte externa del codo, que puede irradiar hacia el antebrazo. Suele aparecer o agudizarse al:

  • Apretar la mano o agarrar con fuerza (la propia pala, una jarra, una bolsa).

  • Extender la muñeca o levantar objetos con la palma hacia abajo.

  • Realizar gestos cotidianos como girar una llave o exprimir un trapo.

También es habitual notar pérdida de fuerza de prensión y molestia al presionar directamente el hueso externo del codo. Casi siempre empieza siendo algo leve que se ignora ("ya se pasará") y va a más cuando se sigue jugando sin cambiar nada.

Qué hacer (y qué no) cuando empieza a doler

El primer error es seguir jugando a ver si se pasa. El segundo, el contrario: pararse en seco durante semanas. Ni una cosa ni la otra. Lo que mejor funciona es modular la carga: reducir o adaptar la actividad que dispara el dolor, sin caer en el reposo absoluto, que solo debilita más el tendón.

En la fase más molesta puede ayudar aplicar frío tras jugar y evitar los gestos que más duelen. Lo que no recomendamos es tirar de antiinflamatorios de forma indefinida ni dejar pasar los meses: cuanto antes se aborda, mejor suele responder.

Tratamiento de fisioterapia: la clave es la carga progresiva

La evidencia actual es bastante clara: el pilar del tratamiento es el ejercicio terapéutico con carga progresiva (incluido el trabajo excéntrico), que reeduca al tendón para tolerar de nuevo la demanda del pádel. A eso se le suma terapia manual para aliviar síntomas, y un análisis del gesto y del material para corregir lo que está generando la sobrecarga.

La buena noticia es que la gran mayoría de casos de epicondilitis se recuperan sin necesidad de cirugía. Eso sí, conviene tener paciencia: un tendón no se reorganiza en cuatro días, y el proceso puede llevar de varias semanas a unos meses según el caso. En CL FISIO lo planteamos siempre con una valoración profesional individual, porque no todos los codos llegan igual ni juegan igual.

Cómo prevenir el codo de pádel en la pista

Prevenir es mucho más barato que tratar. Algunas claves que repetimos a nuestros pacientes jugadores:

  • Mejora la técnica de golpeo: acompaña con el cuerpo y el hombro, no descargues todo en el antebrazo.

  • Revisa tu material: peso y balance de la pala, y un grip que se ajuste a tu mano.

  • Calienta muñeca y antebrazo antes de jugar y trabaja fuerza de antebrazo, hombro y core fuera de la pista.

  • Progresa las horas con cabeza y respeta los descansos; el sobreuso es el gran culpable.

¿Cuándo acudir al fisio en Chamartín?

Si el dolor de codo lleva más de una o dos semanas, te limita en el día a día o reaparece cada vez que vuelves a jugar, no esperes a que el problema se cronifique. Una valoración a tiempo te ahorra meses de molestias y recaídas. En CL FISIO, tu clínica de fisioterapia en Chamartín (Paseo de La Habana 18, Madrid), trabajamos con jugadores de pádel para que vuelvan a la pista con seguridad. Puedes reservar tu cita en clfisio.com, y si quieres seguir aprendiendo sobre lesiones deportivas, échale un vistazo a nuestros artículos del blog, como el de qué hacer ante un esguince de tobillo. Para datos sobre el auge del pádel en España, la Federación Española de Pádel (padelfederacion.es) publica sus cifras oficiales cada temporada.

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor persistente, consulta con un fisioterapeuta colegiado.

Siguiente
Siguiente

Lesión de isquiotibiales: por qué es la estrella del Mundial (y qué te enseña a ti)